miércoles, 20 de mayo de 2015

Autoevaluación 2015

Debería tener un 3'5 o un 9'5.

El 3'5 respondería a mi seguimiento, que aplicando mis propios criterios, calificaría como aparente. Por distintos motivos, este año he participado muy poco en la comunidad EdMov. Concretamente, no he cumplido con un requisito que me impongo a mi mismo: entrar al menos una vez en todos los blogs a lo largo del curso y comentar o, mejor dicho, animar y orientar a quien esté más despistado, ausente o perdido. Bien es cierto que a pesar de ese "impulso" el resultado no suele variar: quien quiere aprende y quien no, no. Pero, en todo caso, esa es la única o la mejor forma que conozco para conectar con quien probablemente más lo necesita. Así que no tengo excusa. Además, tampoco he sido sistemático en mi visita de las actualizaciones, con lo que tampoco he tenido conciencia fehaciente y continuada de lo que se aportaba. Veía aportaciones de mucho mérito, otras no tanto; blogs que iban creciendo y otros que se estancaban. Pero todo se me hacía inconexo, aislado. Opinaba esporádicamente, como "aparentando" un seguimiento riguroso pero no dando toda la información ni las sugerencias que acostumbro, sin la suficiente intensidad ni constancia. En resumen, no he hecho lo que debía, o lo que creía que debía. Y cuando no se hace lo que se debe, no se puede estar satisfecho, ni siquiera suficientemente satisfecho. A no ser que se quiera caer en la autoindulgencia o la autocompasión. Y ese no es mi caso.

El 9'5 reflejaría lo que llamo atención a la singularidad. Creo haber contribuido a dar salida al pensamiento y la acción única, excepcional, divergente. En ese sentido, estoy orgulloso de haber contribuido a que algunas personas encontraran espacio, su espacio, y lo exploraran encontrándose con aprendizajes realmente importante que no creo que hubieran podido brotar, al menos así, en otras circunstancias. Los ejemplos son muy pocos, pero no importa. Resultan muy significativos. Algunas personas han hecho cosas excepcionales, y lo han hecho porque han tenido la voluntad, la confianza y la ayuda para hacerlo. También me consta que algunas personas han sabido sacar un gran partido al contenido más formal. Sé, al menos así lo veo y lo leo, que algunos estudiantes tendrán un mejor futuro profesional, y que el futuro será mejor gracias a su profesionalidad. La singularidad tiene su cara negativa. Me he encontrado también con situaciones desagradables a las que no puedo hacer una mención explícita. Creo que las he sabido tratar correctamente, sin dejarme llevar por la impulsividad ni la anomia. Y creo que ese contrapunto resulta necesario, porque si no la atención a las singularidad se convierte elitismo. La singularidad puede encastillarse (marcando distancias) o generativa (contagiando su entusiasmo, su impulso). Esa generatividad compartida y generosa, basada en la voluntad de descubrir y el deseo de crecer marca el rumbo de la transformación personal y social. No muchas personas, pero sí algunas, han tenido la oportunidad de emprender ese camino.  En resumen, creo que he hecho un trabajo óptimo para dar vía de crecimiento a la singularidad, en un contexto que propicia todo lo contrario.

La decisión dependerá de lo que venga a continuación. Aprovecharé el final de curso para hacer más y mejor seguimiento. Quizá constate resultados sorprendentes. Quizá constate una epidemia de entusiasmo generativo, o quizá no. De eso dependerá.

PD. Este será seguramente el último año que de esta asignatura. Así que quiero que esta autoevaluación sea retrospectiva y me sirva para constatar los cinco aspectos más importantes que creo que debe mejorar:
- No juzgar la ignorancia, sino intentar remediarla. Creerse muy listo o muy tonto son dos formas de ignorancia. Nadie es tan listo que lo sepa todo, ni tan tonto que no pueda aprender algo.
- Organizar el flujo de conocimiento. Tengo el remordimiento de haber sacado un provecho mínimo a lo mucho que ha generado la comunidad EdMov, y a sus muchas posibilidades.
- Adaptarme a las circunstancias: un cuatrimestre da tiempo a muy poco. Muchos estudiantes diluyen la posibilidad de hacer mucho.
- Conocer a los estudiantes: no se puede educar de veras sin conocer a quien se eduque, por lo menos el nombre de algunos, de la mayoría.
- No renunciar a que la reflexión sea el motor de la acción:  Cada vez se hace más costoso, pero me reafirmo en invitar a la reflexión (que la asignatura sea "filosófica") debería ser un imperativo, no una excepción. Seguramente en un futuro será más útil reflexionar que aplicar conocimientos adquiridos. El problema es ¿cómo invitar a reflexionar con modestia, sin resultar arrogante?

Me encantaría completar este listado, recibir comentarios para saber qué debo mejorar.

Para acabar, quiero hacer mención a dos casos concretos. Hay muchos más (unos 500!), pero ahora solo se me ocurren estos dos, seguramente me siento orgulloso y me han hecho reflexionar.

CASO A) Álvaro  (seudónimo) es repetidor. El día de su segunda autoevaluación hace mención a la frustración que sintió al no verse reflejado en los comentarios de los que dejé constancia en mi autoevaluación de 2013. "Ninguno de esos comentarios iba dirigido a mí", dijo. "En realidad nadie me ha comentado nada nunca". "Había escrito otra autoevaluación de mierda, pero paso de leerla. Debo volver a suspender, y suspender, hasta que haga algo que merezca un comentario, tuyo, de alguien, de quien sea. Sobre todo, de mi mismo". Suspendió de nuevo (es él único tri-repetidor que he tenido). Al año siguiente sacó sobresaliente.

CASO B) María (seudónimo) es estudiante de doctorado, colaboradora y amiga. Hace trabajos excepcionalmente creativos, con un nivel de implicación personal extraordinariamente elevada. Su calidad humana y académica es excepcional. Le enseño mi orientación de estilos de seguimiento. "¿Sabes?", me dice, "yo cuando hice la asignatura hice un seguimiento 'aparente'". "Sí, es verdad", le respondo. "Es que a menudo se saca provecho a la segunda", comenta riendo. Tiene razón. Pienso en mi propia historia personal. Me doy cuenta de que a menudo es a la segunda, o la tercera, o la cuarta oportunidad cuando se saca provecho de las cosas. Nosotros solo estamos ahí, en el camino, por si acaso.

lunes, 18 de mayo de 2015

Autoevaluación ¿final?

4 preguntas para una autoevaluación formativa ¿final?:

¿Qué he aprendido?
¿Qué he hecho para aprender?
¿Qué he hecho para que los demás aprendan?
¿De qué me ha servido lo que he aprendido, lo que he hecho para aprender y lo que he hecho para que los demás aprendan?

Son preguntas orientativas. No hace falta responderlas una a una, si no se quiere. Lo importante es que  ayuden a constatar, valorar y tomar decisiones sobre qué (no) se ha aprendido, cómo (no) se ha aprendido, cuál es el valor de lo que se ha aprendido y del modo en que se ha aprendido y qué debo hacer para mejorar. En definitiva, que sirvan para evaluar.

Para traducir la autoevaluación en una autocalificación (por ejemplo, de 0 a 10), hay que hacer lo siguiente: preguntarse si lo que se ha aprendido, lo que se ha hecho para aprender y lo que se ha hecho para que los demás aprendan es insuficiente  (0-4,9), suficiente (5-6,9), notable (7-8,9), sobresaliente (9-9,9), insuperable (10). Para autocalificaros puede servir como orientación que evaluéis vuestro trabajo con arreglo al estilo de segimiento que habéis desarrollado. Cuanto más meditada y honesta sea la respuesta, más justa y más productiva es la autocalificación. En todo caso, la autoevaluación siempre da más juego que la autocalificación.

Esta autoevaluación y autocalificación serán públicas. La llevaremos a cabo el último día de clase y allí las leeremos y comentaremos. Dado el volumen de nuestro grupo, os pido un esfuerzo de síntesis. A modo de orientación, lo que vayáis a leer en público no debería de ocupar más de un folio (en lo que escribáis personalmente, podéis explayaros cuanto queráis). Para esa síntesis tan brutal, resulta fundamental que destaquéis en público lo que os parece REALMENTE importante.

¿De qué va la asignatura?

Educación del Movimiento busca contribuir a formar educadores competentes: profesionales del movimiento reflexivos, críticos y transformadores que enseñen bien y para el bien.

Para ello, la asignatura va de:

adquirir conocimientos que ayuden a proporcionar respuestas a una serie de preguntas clave que buscan ayudar comprender las implicaciones de la educación del movimiento y orientar educativamente su enseñanza.

tener experiencias significativas para la formación de un educador, como participar en una comunidad de aprendizaje, realizar una (auto)evaluación contínua y formativa, aprender cooperativamente, utilizar tecnicas de información y comunicación, entre otras.

miércoles, 13 de mayo de 2015

La Clase

La película "La Clase", de Lauren Cantet, ilustrar la complejidad de la tarea educativa en su contexto. Me siento identificado con algunas de las experiencias y vivencias que se retratan, y me parece fascinante cómo se retratan. Hoy mismo, sin ir más lejos, me ha pasado. He visto la arrogancia transformadora ahogar la voz incipiente de algunas golondrinas que empezaban a reanimarse. Yo sé lo que me digo.



Como todas las buenas historias, ésta ayuda a comprender mejor quiénes somos y lo que nos pasa. No pretende ofrecer soluciones, sino poner en evidencia los conflictos y los dilemas inherentes a la educación. Más que un repertorio de héroes y villanos, más que un enfrentamiento entre buenos y malos -tan habitual, por otra parte, en las historias con las que nos bombardean y a las que nos quieren hacer creer que se parece el mundo en el que vivimos-, retrata la complejidad del entorno educativo y la fragilidad de la red de sentimientos que tejen el profesorado y el alumnado entre ellos y entre sí. No resulta fácil juzgar a sus protagonistas, que aparecen retratados a la vez como víctimas y verdugos, condenados a convivir en un entorno aparentemente hostil, pero en el que hay frecuentes e inesperados destellos de luz. Como al final, cuando...

Si tenemos tiempo, os propondré conpartir en clase la historia de Sulleiman, un personaje muy parecido al Maximilien de Pennac que tanto habéis evocado (¿por qué será?). Y siguiendo con la actividad que le propone el profesor, la "leyenda" (horrible traducción), el pie de foto que le pondría a la película sería: "El conflicto es inherente a la educación. Sin conflicto hay adiestramiento, pero no educación". O este otro, citando a Savater: "El optimismo es la única actitud rigurosamente educativa".

Las buenas historias llaman a nuestras historias: ¿quién se siente retratado? ¿en relación con qué o con quién?¿quién ha sido protagonista o testigo de dilemas, de situaciones complejas, difíciles interpretar y de asimilar como las que se muestran en la película? ¿Que pasó, qué se hizo, qué se podría haber hecho? ¿Qué consecuecias tuvo lo que pasó, lo que se hizo o lo que no se hizo pero podría haberse hecho?

Si tenemos tiempo, hablaremos de todo eso. Mientras os recomiendo la película.

Moral kantiana

El imperativo categórico, según Savater



El valor de partida sobre el que descansan los restantes principios eticos
es el respeto a las personas y los grupos humanos. El trabajo con personas y
con grupos, tal y como ocurre en la ensenanza de la Educacion Fisica, no
es equiparable al trabajo con cosas y, por lo tanto, no puede abordarse de la
misma forma. Las personas razonan, justifican sus acciones y actuan segun sus
necesidades, intereses, deseos y expectativas, y no existe justificacion moral
alguna para tratarlas de otra manera. Como nos enseña la moral kantiana,
las personas son fines en si mismas y no puede tratarselas como medios o
moneda de cambio en las transacciones de la vida, es decir, no tienen precio,
sino dignidad y, por lo tanto, no se les puede instrumentalizar. A las personas
y a los grupos humanos se les considera dignos de respeto porque son capaces
de elaborar sus propias leyes y perseguir sus propios ideales de autorrealizacion.
Incluso mas, a partir del concepto kantiano de dignidad podemos considerar
a las personas como “interlocutores validos” y con autonomía en todo aquello
que les afecta y compete (Cortina, 1993).

(Devís y Pérez-Samaniego, 2009: 108)

Códigos deontológicos

Un código deontológico es un documento que se ocupan de los aspectos éticos del ejercicio de una deteminada profesión. Como ejemplo, aquí tenéis un ejemplo del Código deontológico de la profesión docente, del Consejo General de los Colegios Oficiales de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de España y un Código deontológico del Consejo General de Colegios Oficiales de Licenciados en Educación Física y en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de España,

lunes, 11 de mayo de 2015

Tema 5. Ética y cambio

Tema 5. Textos

Lecturas
- Devís Devís, J. y Pérez Samaniego, V. (2009). La ética profesional en la formación del profesorado de Educación Física, en Martínez Álvarez, L. y Gómez, R.  (Eds.): La educación física y el deporte en edad escolar. Un giro reflexivo. Buenos Aires (Argentina): Miño Dávila (pp. 105-123) [en reprografía]

Películas